Generalmente los mejores atletas de la historia aparecen o crecen en entornos difíciles; prueban sus capacidades ante la expectativa y marcan nuevas pautas, y Simone Biles, no es la excepción.

La gimnasta estadounidense puede ser considerada la mejor deportista en la actualidad. Ha logrado un récord de 19 oros y 25 medallas en Campeonato Mundial. Para asimilarlo, si ella fuera un país estaría en el 10º lugar del medallero histórico y su más cercana competidora es Svetlana Khorkina con 10 oros menos. Nadie ha logrado lo que ella, y aunque la consagración hubiera sido #Tokio2020, tendrá que esperar un año para sorprendernos aún más. 

Simone Biles ganó en Río 2016 cuatro oros y un bronce. La gimnasta estadounidense con más oros en una justa. (Foto: Reuters)

Sin embargo, estos números son irrelevantes, (e impresionantes a la vez), si ponemos en contexto que durante el inicio de su cosecha su propia organización -USA Gymnastics- propició que ella y sus compañeras fueran abusadas durante los campamentos.

Después de #Rio2016, varias estrellas olímpicas y más de 100 exgimnastas declararon haber sido abusadas por el doctor Larry Nassar. Esto desencadenó un escándalo porque también reflejó las malas prácticas que utilizaba la principal organización de gimnasia de Estados Unidos. Y entre las decenas de afectadas, estaba Simone.

Ella, junto a sus compañeras de equipo como Alexandra Raisman, emprendieron un proceso largo y desgastante exigiendo una investigación independiente para evidenciar a quienes habían estado implicados en los crímenes de Larry Nassar. Al mismo tiempo que Biles seguía compitiendo internacionalmente y representando la organización que la vulneró.

La fortaleza mental de Simone era admirable, cada año, cada Campeonato Mundial, lucía más fuerte. Presentaba ejercicios impensables en aparatos de diez centímetros de ancho o superficies de 12×12 metros. Asombraba a los espectadores alrededor del mundo por su habilidad en el deporte, pero también, por la lucha que tenía en su propio país.  

El Campeonato Mundial de 2019 ha sido el más fructífero de su carrera. Logró 5 oros de 6 posibles en Sttutgart, Alemania.

Mientras las malas prácticas siguen saliendo a la luz en varios países, las gimnastas, incluida Simone, siguen preparándose para los Juegos Olímpicos que se pospusieron un año debido a la pandemia. En esos juegos, la gimnasta texana se puede convertir en leyenda. Pero no solo por las medallas, sino porque representa la nueva imagen y era de la gimnasia. Una figura que está probando que las medidas represivas en el deporte no tienen sustento.

Puede ser la semilla del nuevo florecer.

Su rutina de piso en Stuttgart 2019. En ella hay dos elementos con su nombre en el código de puntuación. Nadie más las ha realizado en una competencia oficial.

Levantarse de tales hechos y representar la organización que eclipsó su seguridad no es menor situación. Se ha consolidado como la mejor atleta y no solo competitivamente, sino humanamente. 

Su dominio en el deporte la proyecta como una de las mejores de la historia. Pocas y pocos pueden realizar las acrobacias de Biles, tiene cuatro elementos a su nombre en el código de puntuación con la mayor dificultad.

Quizás su único oponente en este momento es el coronavirus. Porque fuera de ello, mentalmente y físicamente no hay alguien que la prevenga de competir y consagrarse en sus segundos Juegos Olímpicos.

[Daniel Ortega]

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