Las rumanas nos sorprendieron en Río pero no por su talento, sino por su ausencia. No hubo medallas, ni podio, ni himnos. Después de más de 40 años no hubo un equipo que contendiera por la gloria olímpica.

La historia gimnástica de Rumania cambió por completo a partir de 1976. Nadia Comaneci acaparó el deporte y su país después no se desprendió de él hasta hace pocos años. Rumania era sinónimo de prestigio y poder. Sus chamarras de color azul, amarillo y rojo daban señal de respeto, pero después de Atenas 2004 se derrumbaron junto con el antiguo código de puntuación.
La última oleada de grandes figuras fue hasta el 2004. Andrea Raducan, Simona Amanar, Maria Olaru, Oana Ban, Catalina Ponor y Alexandra Eremina lograron oro en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 y Atenas 2004. Además el mundo se entusiasmó al ver su pasión y calidad por el deporte. La viga y el piso eran sus aparatos maestros y aunque en los Campeonatos Mundiales no arrasaban, los Juegos Olímpicos eran asunto rumano.
Pero no todo fue alegría en los Juegos Olímpicos de Grecia. El público abucheó en varias ocasiones ante las calificaciones impartidas por los jueces, por ello, la Federación Internacional de Gimnasia decidió cambiar su código de puntuación del tradicional “diez”. Ahora no hay límites con la nota, puede ser tan elevada dependiendo de la dificultad.

Por Rumania algunas gimnastas salieron al rescate pero ya no en la cima del barco sino en los remos. Gimnastas como Sandra Isbaza, Steliana Nistor, Catalina Ponor y Larissa Iordache salvaron el resultado en Beijing 2008 y Londres 2012. El equipo europeo se convirtió en un seguidor del deporte ante Estados Unidos, Rusia y China.
En los últimos cinco años Larissa Iordache ha sido la única nueva cara del equipo rumano con potencial mundial. Por ende, la Federación ha tenido que depender de sus antiguas figuras competencia tras competencia. Sin Ponor, Bulimar y Iordache Rumania sería cenizas.

En Río 2016 el equipo se desplomó, por primera ocasión después de 44 años Rumania no ganó medalla en los Juegos Olímpicos. Su bandera no apareció en el podio pero aún peor, su equipo ni siquiera clasificó a los Juegos Olímpicos.
Fue un momento importante para el mundo gimnástico, había una ruptura con la esencia del deporte. Además, la controversia generó más ruido por los problemas internos de la federación y las gimnastas debido a la elección de la gimnasta que iría a Río.

Sin embargo, Rumania no está muerto aún. El equipo aún cuenta con gimnastas juveniles que prometen. Y el 2017 estará lleno de retos acompañado con los reflectores de todo el mundo. Este ciclo olímpico es cuando realmente defenderán la trayectoria de Nadia Comaneci, Daniela Silivas y Andrea Raducan.
Su primera prueba será el siguiente año en el Campeonato Europeo de gimnasia que para buena suerte se realizará en este mismo país, de hecho, Catalina Ponor ha afirmado que no se retirará hasta competir en este campeonato.
[Daniel Ortega]


Leave a comment