
¿Quién hubiera pensado hace cinco años que España tendría el mejor patinador del mundo, que superaría a campeones olímpicos y robara la atención de la audiencia por su carisma evidente?
Javier Fernández llegó a la esfera internacional en el momento necesario. Cuando lo clásico y lúgubre rondaba en las rutinas varoniles. Él vino a dar show y energía al patinaje. No significa que no sea un patinador elegante, pero el dinamismo de sus rutinas hace participar a todo el público cuando lo admira.
El español con la mano de Brian Orser ha logrado combinar los requerimientos artísticos y técnicos en una era donde los cuádruples han salido por doquier con los nuevos patinadores.
En el 2016 tiene marca perfecta, es campeón de Europa, del Campeonato Mundial y ha ganado contundentemente los dos últimos Grand Prix. Su próxima gran prueba será el Grand Prix Final que nunca ha podido ganar. Quizás su único oponente a la fecha es el japonés Yuzuru Hanyu quien es el actual campeón olímpico y poseedor del récord mundial.
Además con él, España tiene más que a un gran patinador; tiene la oportunidad de crecer y figurar en este deporte tan dominado por cuatro países: Rusia, Japón, Estados Unidos y Canadá.
¿Hasta cuándo terminará el paso perfecto de Javier? No se sabe, pero quien debe aprovechar esta trayectoria son los españoles y los países latinos porque hay un vínculo de empatía por pertenecer a la misma lengua.
La presentación de Javier Fernández en el Grand Prix de Rusia:


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